El viento, siempre el viento. Es lo primero que uno piensa cuando no hay nada en la cabeza para hilvanar las ideas y éste te golpea en la cara. Como el manifiesto del infierno, uno quiere describir en sólo un momento todas las miles de sensaciones que se trae consigo desde el interior. Es como el magma de un volcán que quiere estallar pero que no encuentra el camino.
Vi estrellas; vi la luna; vi el sol ponerse. Vi mujeres hermosas devolviendo la mirada. Pero ¿Qué es lo que quiero? La verdad, es que hoy no lo sé. Hoy te soñé, pero también te confundí en el sueño con otra persona o con otras más. Y quizás al final, todas las personas eran una. El sueño concluye dejándome un sabor amargo que hoy, cuando el sol se está sentando sobre el mar, se niega a desaparecer.
Los pasos de María se pierden entre el rumor de la gente mientras se aleja. No muy lejos de donde estoy, aquí en la proa, unos indonesios ensayan unas tonadas de rock clásico con sus guitarras. Son buenos ¡muy buenos! Me dejo llevar por el sonido que brota de las cajas de madera, menguando la sensación de vacío que a veces a uno le puede embargar, cuando las distancias son largas para cualquier lado donde uno quisiera estar. Corre una suave brisa de verano en este anochecer boreal. Miro al cielo y algunas estrellas se dejan ver compitiendo con la luna, la que muestra su faceta menguante.
Cierro los ojos y pienso en ti, en cómo te conocí, en cómo es que pasaron las cosas en estos últimos dos años. Muchas cosas y tan rápido todo. A mi memoria vienen los días en que por la carretera me iba miles de kilómetros al norte sin saber a qué. Sólo llevado por un deseo de conocer y en busca de cerrar un círculo con mucho tiempo abierto. Varado en Guayaquil, y buscando rutas te encontré por suerte. Igual, a miles de kilómetros de donde estabas. Por suerte me ofreciste ayuda, muy propio de tu naturaleza. Mas por el destino no te encontré nuevamente. Hoy ando tan lejos, y ya tenemos una historia y sueños.
El rugido de los bow thrusters y la vibración que producen en la proa, me sacan de las estrellas (estrellas que me gustaría conocer, al menos saber el nombre de las constelaciones). Y comienzan los miedos y las fantasías. Tantas cosas que uno puede pensar en esta torre de babel donde a no menos de diez metros escucho como cuatro lenguas diferentes y hasta indonesios cantando en inglés.
María regresa algo más tranquila, por fin pudo verse con el novio tras un par de días sin verse. Es la única amistad real que tengo es este barco de casi mil almas, de las que desgraciadamente uno no sabe en quienes confiar. Creo que aún estando en tierra y en circunstancias diferentes igual la consideraría amiga, salvando lo difícil que es a veces soportar su narcicismo de proporciones titánicas.
Según lo que me dice, al encontrarse con su novio no pudieron más que intercambiar unas cuantas palabras, un abrazo, un beso y fue suficiente para que se sienta mejor. Me parece increíble que estando en un barco, todos encerrados como sardinas en latas gigantes, ella llegue a extrañar a su novio, si se compara con quienes tenemos todo, absolutamente todo, al otro extremo del continente. Pero para cada ser en el planeta, los problemas propios son únicos y los más dolorosos.
El barco comienza con las maniobras para zarpar. El sonido del agua al ser sacudida por las hélices se mezcla con los de la guitarra, con la voz de un indio que le gusta hablar fuerte, y con el de la demás gente. María otra vez me habla de algo que apenas escucho. Mi mente anda en el cielo tratando de acortar distancias que a veces parece tan lejana. Sueño con tierras desconocidas, pasto, tierra seca. Hasta la visión de un camino pedregoso entre las montañas imaginarias se torna relevante. Cierro los ojos nuevamente, el viento me golpea acá donde estoy acostado en esta perezosa, de cara al cielo esperando a que el tiempo haga lo suyo.
Marzo 7, 2009 at 6:57 am
Hola Iván
¿Por qué siempre el viento,el tiempo,la marea…? En este caso María,nuestra querida amiga y compañera.Ni siquiera recuerdo la de veces que habremos bebido juntas,brindado por nosotras mismas,y por tí…La de veces que,empezase por lo que empezase nuestra conversación,acababamos hablando paralelamente de alguna otra que habíamos mantenido contigo,o de lo cabezón que eres (cuando estabamos enfadadas contigo),o de lo que te queríamos…