Las olas me mesen suavemente golpeando la enorme estructura de metal del barco. El viento de otoño sopla en mi cara recorriendo mi cuerpo en esta perezosa donde me encuentro acostado. Mi barco se dirige al norte a unos apenas cinco nudos. Alguien en bicicleta podría en tierra fácilmente adelantarnos. Busco entre el aire y el cielo negro amenazante de tormenta, entre las voces de miles de palabras en idiomas diferentes; entre el ocasional humo de cigarro que llega a mi nariz, entre la música del mar que alcanza mis oídos. Busco entre tantas cosas algún significado para escribir, algo que decir.
Siempre hay algo que decir. Ahora el aire húmedo con sabor a lluvia me alcanza de nuevo. Me encanta la lluvia, en el mar tiene un sabor más especial que se mezcla con la sal. El cielo se pone gris y en la noche es como una especie de penumbra pastosa. Por el rumor de los azipod, que son los enormes motores eléctricos del barco, o será por los generadores, cualquiera que fuese la razón, cuando cae la lluvia no se oye como en tierra a las gotas golpeando en toda la inmensidad del espacio que a uno le rodea. Solo un pequeño rumor y la confirmación de que hay agua es el ver las gotas caer a cubierta y, obviamente, ver cómo el agua busca su camino al mar por las canaletas.
Pero a decir verdad hasta ahora no he visto una verdadera tormenta en el mar. Cada vez que veo nubes negras, y cada vez que veo el mar, comprendo por que lo llamaron a este el Océano Pacífico. Es que es verdad, este mar en sus peores momentos sólo muestra una superficie con algunos picos de agua en su mayoría uniformes, nunca una enorme ola viniendo a romper contra la proa. Como quisiera estar en el atlántico en épocas de huracanes y ver como es en realidad. Por lo que me han contado los que estuvieron en Katrina, en el barco apenas se puede caminar. Claro; estar en uno de estos barcos en época de huracanes es estar en el sitio más seguro del mundo, puesto que si el huracán viene hacia acá, pues la nave se va más allá. Hasta ahora lo que he visto en mis seis meses haciendo la misma ruta es unas cuantas sacudidas y golpes a la estructura hechas por un mar apenas sacado de su mansedumbre.
Estando ahora acá me pregunto cuál fue la razón de que cancelaran el boat drill hoy. Algo que me gusta mucho en la vida a bordo es cuando hacemos los ejercicios de abandono de barco. Se preparan las lanchas salvavidas con sus enormes grúas que las cuelgan sobre siete cubiertas encima del agua. A una orden del puente se sueltan todas. Mi función es bajar el bote número cinco, siempre la casualidad me da mi número favorito. Por una fracción de tiempo la vida de unas cuantas personas está en mis manos, en una real emergencia serian ciento cincuenta. Cuando se da la orden, los operadores sueltan las balanzas y el bote va por gravedad en su viaje al agua. El sonido de tantos botes bajando a la vez y mi lancha número cinco haciendose más pequeña hasta llegar al agua es una sensación que hasta me alegra.
Este es mi último mes a bordo del Paradise, me pregunto cuál será mi próximo crucero, la verdad que uno con el tiempo llega a encariñarse con su barco, porque al final de cuentas por medio año se vuelve la casa de uno, la ciudad, por no decir que se vuelve absolutamente todo y al estar uno en tierra ya no se encuentra la razón de ser. Al menos eso me dicen los que ya tienen como veinte años navegando. Siempre hago la misma pregunta a los que me encuentro acá, y es cual fue el motivo que los trajo. Casi todos dicen que fue por conocer y tener experiencias. Qué clase de experiencias no lo sé, pero a todos se les ve el espíritu de aventura y en algunos, algún atisbo de desesperación, un deseo de escapar del mundo que hasta hace un tiempo fue el suyo. A mí tal vez todo eso junto.
El viento se hace cada vez más fuerte, parece que estamos yendo más rápido, al menos un par de nudos más y se pone cada vez más frio. Acá miro unas cuantas fotos como siempre, tratándome de dar algo que calor, las mismas de siempre, puestas en un deseo y en un sueño. Pero es mejor que baje, no se puede siempre contra los elementos.