Eran días fríos cuando los recuerdos se conjugaban
en cristales y deseos perdidos.
Eran anhelos frente a una ventana,
con el viento helado golpeando el pensamiento.
Un mundo nuevo dentro de una mera caverna solitaria.
Un caminar abandonado pisando los cascarones
de los recuerdos que se marchitaban.
Eran mañanas de eterno dolor en las que deseaba
la aparición de un ángel.
Eran ensayos del constante fracaso.
Puros cuentos adrede inconclusos.
Más de un corazón quedó herido.
Más de una mentira sin piedad fue encajada.
Más de un beso dado, más de una retirada aparatosa.
El terreno se volvió llano.
Un desierto de dunas enanas resignadas a un canto solitario.
Un avión muy arriba en el cielo.
Como una noche sin luna, con pocas estrellas.
Y llegaste tú.