En el frente el punto en el cielo se hace más grande. Más y más grande con pasmosa rapidez. Se puede distinguir las formas, las alas extendidas, los motores. Pequeños ajustes con los pedales al timón de cola y me alineo a uno de los motores. Las trazadoras pasan a mí alrededor iluminando el cristal de la cabina. Se puede sentir el sonido de de algunas balas que dan en mi avión. Muy tarde para pensar en más. Abro fuego; el cuatrimotor se hace más grande.

Diez ráfagas. Del motor de tu presa se desprenden partes. Sigo en línea recta hacia las alas. Creo que podría sentir el olor del combustible, el aceite ardiendo y la pólvora. Voy recto casi en ruta de colisión. No puedo mover con facilidad el mando a esta velocidad. Apenas paso rozando por debajo de las alas sacudido por las vibraciones. El pesado cuatrimotor empieza a echarse hacia el lado del motor dañado. Sus compañeros se inclinan hacia el lado opuesto. Eran varios en formación, pero sólo me fijé en uno. Fuertes llamas se desprenden de uno de sus motores. Alguien salta por la cola, le sigue uno más.

Yo sigo picando hasta perder al avión de vista. Puedo sentir el aire entrando por algún lugar de la cabina. Por el parabrisas noto un agujero circular; me han dado.