Otra vez me encuentro acostado en mi cama como otras noches, cuando en mi mente recorro sin sentido lo hecho y no-hecho en el día. Hoy ha sido un día en suspenso por decirlo así. No ha ocurrido nada en especial hasta ahora, ese es el problema, no ocurrió nada de lo que debía pasar y sigo esperando una llamada.

Por la ventana siento la Luna que se encumbra sobre las nubes sin que yo la pueda ver. Una frágil brisa, casi un tenue soplo de aire llega a mi espalda en esta habitación tan caliente en verano. Mi computadora esta encendida a escasos pasos míos. Sus parlantes se escuchan con dificultad compitiendo contra el agobiante sonido proveniente de la calle. Como si Debra Harris pudiese ganar contra el estridente sonido de un motor diesel de 12 cilindros de un destartalado bus que perdió el tubo de escape hace mucho tiempo, años quizás.

Desde mi cama alzo la mirada hacia el monitor de mi “pc”, en el puedo ver un mundo acuático, en medio de la pantalla se yergue una figura alada quien lucha impasible contra unos peces gigantes. En la parte superior izquierda aparece de pronto una leyenda en inglés. Las letras color verde dicen algo así como: “Oh Dios, Erin sigue matando gente”. Quien escribe es Xelios69. A los pocos segundos una respuesta aparece en la pantalla a nombre de Paulie2083, quién en inglés también responde: “Ha estado así todo el día”. Segundos después agrega: “Seguramente le fue mal en el trabajo o se encontró con esos chicos de GURKAS”. Son los chicos del clan al que pertenezco conversando.

De Erin no sé mucho, solo sé que es canadiense, tiene 25 años y es divorciada. Mientras que Xelios69 es Andy en “la vida real” es un chico mormón de 16 años que vive Seattle, siempre dejamos nuestros personajes “entrenado” juntos en las noches. Es un buen tipo, muy sincero en sus palabras de rápido entusiasmo y fácil de hacer amigos dentro del “Mundo.” Me parece irónico cómo es que la vida a su edad lo ha rodeado de tanta fatalidad. Hace menos de un mes, perdió a su novia en un terrible accidente de tránsito, tras un año juntos. Nosotros para ese tiempo no lo sabíamos, pero era evidente que la pasaba mal ya que no tomaba de buena forma ni una sola broma que le hacía. No me enteré de lo sucedido hasta semanas después, cuando tal vez pudo hablar de ello libremente. Pocas semanas después murió la madre de uno de sus pocos amigos que tiene en casa. Y hace dos años un 6 de enero perdió a su medio hermano de pocos meses de nacido, de muerte súbita, la cual acarreó una desagradable investigación policial.

Según él en la vida real no tiene muchos amigos, los que no pasan de los dedos de una mano. Mientras que en “Mu online” estan Paul, algunos chicos del “guild” entre otros y yo. Casi no soporta a su padre y a su hermano mayor, quienes a pesar de ser más bajos y gordos que él, quién dice medir cerca de 6 pies, constantemente lo llaman “pequeño gordo gay”. La verdad me da mucha risa la forma simple y sincera de sus palabras cuando escribe: “Y no soy gay”. A lo que Paul ocasionalmente responde: “Si lo eres”. Para Andy, Paul es su mejor amigo en MU y en la vida real. La verdad no sé que pensará Paul de todo ello, pero me parece algo curioso que alguien pueda ser el mejor amigo de alguien que conoció en un juego online, y que además vive a miles de kilómetros de casa.

No es muy difícil deducir que Pulie2083 es Paul. Es un chico newyorkino de apenas 15 años, es un tipo muy divertido, gracias a la ironía con que se toma la vida, o al menos así parece ser. Siempre ante cualquier situación tiene la palabra precisa y sarcástica por supuesto. Es hijo único de padres separados, pero sin embargo, cuenta que hasta ahora no puede deshacerse del padre porque para ahí en casa molestando todo el día. Cuenta que de niño su le lanzo la sopa caliente a la cara porque no quería tomarla, y en otra ocasión tras una discusión le pasó las llantas del auto sobre los pies rompiéndole los dedos. Los líos familiares son universales y ocurren de la misma manera en todas partes del mundo. Lo cierto es que para Paul Mu es su refugio virtual, mientras que la marihuana lo es en el mundo real.

Podría extenderme hablando de los amigos que hice en el Global, algunos de ellos muy cercanos, como lo son Pablo, quien al parecer encontró en mí el hermano mayor que no tuvo, y que aun hoy me cuenta las trastadas que hace a diario, esta vez por el messenger ya que hace mucho que dejó de jugar, o Juan Pablo, cordobés quién trata de terminar sus estudios de computación y lidiar con sus eternos problemas con las “minas”, no por falta de ellas, si no por exceso, uno de los mejores amigos que uno puede encontrar. Pero el teléfono suena y me arranca del ensimismamiento con que contemplaba la pantalla. Primero un sobresalto, luego corro hacia el teléfono. No era la llamada que esperaba y viendo el reloj de pared sería ilógico que me llamen a esta hora.

Me acuesto nuevamente repasando lo que había hecho. Ayer tuve mi última prueba en la que había quedado preseleccionado para ocupar el cargo de editor de una publicación institucional de una gran empresa internacional. De los treinta candidatos que aproximadamente fuimos al principio solo quedamos dos. Nos habían convocado ayer para una última entrevista. Tras una larga espera, y más pruebas, por fin me llamaron. El jefe de recursos humanos me condujo por los pasillos de la empresa, desde una especie de auditorio hasta una pequeña oficina la que solo tenia una mesa y dos sillas. Me invito a que me siente, ni bien estuvimos sentados me preguntó cuanto quería ganar, le respondí con un monto que me parecía razonable, la verdad no era mucho, y por último le dije que estaba siempre abierta la posibilidad de discutir la cantidad. Bien. Me dijo. Voy a revisar tu hoja de vida, mañana te llamamos en la tarde como a las cuatro. Estoy seguro que los directivos querrán conocerte. Concluyó dándome la mano.

Hoy van a ser las diez de la noche, y si bien el teléfono sonó todo el día, no hubo llamadas para mí. Es extraño, ni una sola llamada. Esta es la cuarta vez en estos meses que quedo preseleccionado entre los dos, tres, cuatro, últimos candidatos, pero sin embargo hay algo que a último momento hace que se decidan por los otros.

La tenue brisa que llegaba hacia mí dejó de soplar. Me paro y me dirijo hacia la ventana y la abro lo más que puedo, el aire fresco me golpea. Veo la Luna llena que ha avanzado hasta ponerse en lo alto del firmamento. La brisa me anima a salir a dar una vuelta. Pero salir a dar una vuelta significa gastar algo de dinero que poco me queda. Mi computadora está aquí al alcance de la mano. Me siento en la silla del escritorio, mi “avatar” sigue matando monstruos automáticamente gracias a un “bug” del juego. Saludo al clan para ver si hay alguien todavía conectado, renegando un poco por no haber entrado a un guild donde hablen español, pero no importa son buenos compañeros.

“Indavar: Sup guys, anyone there?”

“Xelios69: Hi Ivan, wanna PK some players with me?

“Indavar: errr KK let’s do it”.