En mis primeras comisiones por las calles de la capital, me tocó muchas veces cubrir eventos donde los hombres del Estado van con agrado a participar del show para ser las estrellas. Me refiero a inauguraciones y cosas así. Al margen de esto, aprendí rápido, como un espectador tras el escenario, a diferenciar a los periodistas que asistían a cumplir con sus cuadros de comisiones. Encontrando primero a un grupo de periodistas que llamó mucho mi atención, provenientes – oh que casualidad -, de los diarios más conservadores del país.
Periodistas que piensan que hacen algo altruista y noble, cosa que lo distingue de los demás mortales terrenales. Y claro; ellos lo hacen, todos los periodistas lo hacen. Pero en este caso son vistos como románticos y valientes luchadores ejemplares y demás calificativos que se dan entre ellos mismos. Ese grupo que gusta de alabarse mutuamente entre primos, cuñados y amigos de colegio. Muy poco creativos que buscan, en el país de los tuertos, implantar copias malas de lo que vieron en la Sorbona o las calles de Madrid. ¿Saben a que clase social me refiero verdad?
Pero ¿Y de los periodistas de vocación, por encima del capricho del paria familiar? ¿Esos que a sabiendas de las pocas oportunidades de buena vida, eligen esta causa para vivir de acuerdo a sus ideales, sin tener una familia ni un apellido atrás que los respalde en momentos de quiebra? Estos son los que durante años se debaten entre la sombra, ennobleciendo la profesión silenciosamente, hasta con sus vidas olvidadas. Haciendo incluso que los primeros obtengan su fama, tantas veces mal merecida, nacida de un acuerdo de familia y amistades. Los primeros sólo tienen que tener el deseo y pronto consiguen su sitio.
Los segundos, los del grueso que salen de las calles vecinales, medios y pobres, pasan por un proceso que dura tres, cinco y hasta diez años para poder acceder a un lugar al que los “altruistas y nobles”, los primeros, acceden por un acuerdo de madres.
Abril 23, 2008 at 1:11 pm
Triste realidad que no es exclusiva del periodismo. Es mas facil ser altruista si es que tienes un buen colchon para aguantar. Es mas esperan que seas un noble cubriendo las ultimas exposiciones en la catolica que un periodista de policiales.
Mayo 20, 2008 at 1:42 pm
desafortunadamente eso no solo sucede en el periodismo si no en otros campos del conocimiento..ahora prevalece la esfera comercial de lo que es mas competitivo y se queda atras la parte critica que es la que nos permite ser mas razonables