Vamos a escribir algo este día soleado de desecación cerebral. Apenas dormí esta noche inquieta de sueños esparcidos entre imágenes confusas de este “no saber qué hacer”. Llegó la mañana con el barullo de cientos de autos seis pisos abajo en la avenida. Como es habitual, prendí la computadora, al tiempo que ignoraba una llamada al celular y ahora estoy sentado frete al MS Word tratando de dominar mis ganas de salir corriendo de este programa maldito. Abajo, en la barra del computador aparece parpadeante un mensaje entrante que no pretendo contestar. Recuerdo que hace casi un año, tarde en la noche, cuando pensaba que por fin algo bueno pasaría, recibí su inoportuna llamada. No creo que alguien olvidaría el hecho de que te echen a perder una velada con una llamada que sólo quería decir: “Hola feito te llamé en la mañana pero creo que estabas durmiendo”. ¡La puta! Como dicen en mi tierra.

Solución fácil sería bloquearla, borrarla de mis contactos, – claro sin eliminar su número de mi celular para saber que ella esta llamando y así no contestar nunca-. Pero también, creo que la mantengo ahí como para recordar cada vez que escribe alguna cosa como: “Gracias Iván por hacer que regrese con el amor de mi vida” (amor que se fue corriendo a las dos semanas) son las veces que quisiera ser el súper agente Cobra para sacar mi Psicoarma y de un cañonazo desaparecerla del planeta entre alaridos de desesperación. Podría ser que le encontré una utilidad como pato de feria. Pobre, la verdad creo que sólo tuvo la mala suerte de escribir justo en el momento en que estaba buscando un punto de inspiración para llenar este papel en blanco.

Hoy, 14 de febrero, es el día de la amistad y del amor, o al revés. Sin importar el orden, es el día donde los novios son más novios por comprarle globos de Garfield con frases que nunca se atreven a decir. Y los amigos más amigos cuando se mandan mensajes en cadenita diciendo cosas como: “Espero que todo les salga bien, los quiero mucho. El amigo”. ¿Es que acaso no se es amigo todos los días, así como también, el que tiene suerte, es novio fiel, atento y enamorado todos los días? No olvidemos al que hoy se sentirá sólo(a) o sol@, -cómo a algunos les gusta escribir para creerse menos discriminadores y más democráticos- pues hoy se sentirá más sólo y desamparado que nunca. ¿Es que acaso ayer no lo estuvo? ¿Por qué deprimirse hoy más que en otros días? A estos últimos, calma señores (as) que un día como hoy no les traerá la compañía que tanto esperan únicamente por ser el llamado “día del amor”. Ese día va a llegar, sólo y únicamente cuando sientan que es el día, o tengan la valentía de aceptarlo. Así sea en el 2012 en día del fin del mundo.

Resulta que hoy, voy recibiendo inusualmente más mensajes a mi correo electrónico que otras veces, todos plagados de líneas en cadena para toooditititos sus amigos deseando un feliz día. Incluso uno deseando que todos mis sueños se hagan realidad. Los hay cortos, de dos líneas que parecen mas de compromiso, como para decir “Acá estoy no se olviden que existo”. Los hay en PowerPoint, con musiquita y todo. Hay poemas inspirados en un copy / paste de otro sitio. ¡Incluso uno que termina con un enorme corazón al final de la oración! Este último estaría bien si se tratase de una amiga de dieciocho años, pero viniendo de alguien que pasa los treinta, mide más de metro noventa, y está por los cien kilos. ¡No joda! Mi psicoarma queda chiquita en este caso. Una buena opción sería ponerlo corriendo por Verdún en 1916 con un letrerito en forma de corazón diciendo: “Dispare aquí”.

Aún así, gracias a todos aquellos que se acordaron de ponerme dentro de su lista y tomarse el tiempo de escribir una, dos, o tres líneas deseando la felicidad eterna a todos los amigos. Pero también me pregunto ¿Por qué no escribir estos mismos mensajes un 9 de marzo por ejemplo? Un día común y corriente, como los tantos que hay y así desear a todos los amigos que pasen un buen día. ¿Se imaginan el efecto que tendría, al abrir el correo, o ver el celular y encontrarse con un mensaje así tan espontaneo?

Es el día de San Valentín, un día trágico en el que hace mucho tiempo atrás se decapitó a un cura casamentero allá en los albores del cristianismo, un día en el que varias cadenas de franquicias se embolsarán varios millones de buenos billetes debido a que muchos entusiastas se harán la vida más fácil, no sólo mandando buenos deseos, si no también comprando peluches, globos y demás chucherías, sin olvidar la cena especial, cosas que deberían hacer durante todo el año. Pero bueno, ya que los saludos alegran, feliz día para todos, hoy y los demás días.

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